Otoño 2025: las cinco dosis que un mayor de 60 no debería dejar pasar este año
Photo: Unknown, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons
El otoño es la estación más intensa del calendario vacunal para las personas mayores de 60. Entre septiembre y diciembre se concentran las campañas de gripe y COVID-19, la vacunación frente al virus respiratorio sincicial y los recordatorios de neumococo y tétanos-difteria. Este repaso de la temporada 2025 explica qué dosis tocan, cuándo suelen administrarse y qué reacciones puede esperar tras cada pinchazo.
1. Gripe: la cita anual de septiembre y octubre
La campaña de gripe arranca habitualmente entre finales de septiembre y octubre, con variaciones según la comunidad autónoma. Desde 2023, la recomendación alcanza a todas las personas de 60 años o más, no solo a las de 65.
Efectos secundarios habituales: dolor en el punto de inyección durante uno o dos días, cansancio leve y, en ocasiones, fiebre baja. Las vacunas de la gripe no contienen virus vivos, por lo que no pueden causar la enfermedad.
2. COVID-19: refuerzo simultáneo a la gripe
El refuerzo frente a COVID-19 se administra en paralelo a la campaña gripal, a menudo en el mismo acto vacunal (una dosis en cada brazo). Los destinatarios son, principalmente, mayores de 60, personas con condiciones de riesgo y personal sanitario.
Efectos secundarios habituales: fatiga, dolor de cabeza y molestias musculares durante 24-48 horas. Son señales de que el sistema inmunitario está respondiendo y ceden sin tratamiento más allá de un analgésico suave.
3. Virus respiratorio sincicial (VRS): la novedad de los últimos años
El VRS causa cada año neumonías y bronquitis en mayores, y su vacuna se dirige a personas de 60 a 72 años en la mayoría de autonomías. Muchas comunidades la administran junto a la de gripe en la campaña de otoño.
Efectos secundarios habituales: dolor local, dolor muscular y cefalea leve. En personas muy frágiles, se recomienda comentar con el médico el momento más adecuado de la administración.
4. Neumococo: una dosis que protege durante años
La vacunación frente al neumococo se recomienda a partir de los 65 años para quienes no la recibieron con anterioridad. A diferencia de la gripe, no es anual: una dosis de la vacuna conjugada ofrece protección prolongada.
Efectos secundarios habituales: inflamación en el brazo, enrojecimiento y, con menos frecuencia, fiebre. Puede administrarse en fechas distintas a la de la gripe o el mismo día, según criterio del profesional.
5. Tétanos y difteria: el recordatorio que se olvida
La pauta de recuerdo frente a tétanos y difteria cada diez años sigue vigente en la edad adulta, pero es la dosis que con más frecuencia se pasa por alto. Aprovechar cualquier consulta del otoño para comprobar la fecha de la última administración es una buena práctica.
Efectos secundarios habituales: dolor y endurecimiento local en el brazo, que pueden durar varios días. Es una de las vacunas con más molestias locales y menos síntomas generales.
¿Y si se perdió una dosis? Cómo recuperarla
No hay motivo para preocuparse: ninguna vacuna del calendario exige «empezar de cero» por un retraso. Lo que procede es:
- Revisar la cartilla o el historial digital para identificar qué falta.
- Pedir cita en el centro de salud y explicar al personal de enfermería la situación; ellos ajustarán la pauta.
- Combinar vacunas cuando sea posible: gripe, COVID-19 y VRS pueden coadministrarse, lo que reduce desplazamientos.
- Anotar las nuevas fechas y programar recordatorios para las siguientes dosis.
Un otoño bien planificado
La estrategia más cómoda para la mayoría de mayores de 60 es concentrar las dosis en una o dos visitas durante la campaña de otoño, aprovechando los puntos de vacunación sin cita que muchas comunidades habilitan. Las molestias posteriores son, en todos los casos, leves y transitorias, mientras que el beneficio —evitar hospitalizaciones por infecciones respiratorias durante el invierno— es sustancial y está ampliamente documentado.